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Desde el 2012 los bloggers hemos tenido que ir adaptándonos a la nueva normativa sobre cookies que obliga a que los sitios web que administramos cumplan con una serie de condiciones destinadas a proteger la privacidad de sus visitantes.

El artículo 22 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico, LSSI, (Ley 34/2002 de 11 de julio) recoge los deberes de los propietarios de sitios web al respecto del uso de cookies y, consecuentemente a lo dispuesto en ella,  es un compromiso ineludible adoptar una política de privacidad acorde a las características de nuestro espacio en internet.

 

¿Y todo por las cookies?

Así es, las cookies son las responsables.

Las cookies son pequeñas porciones de código cuya misión en un sitio web es la de registrar cierta información en el navegador del visitante, de forma que pueda accederse a dichos datos en posteriores ocasiones, reduciendo fases como la de identificación o recordando preferencias de navegación.

Las cookies tienen diferentes finalidades. Las más conocidas son:

  • Facilitar un acceso más rápido y cómodo al sitio web (no tendremos que ingresar nuestros datos cada vez, por ejemplo)
  • Propiciar campañas de marketing más efectivas, al ser capaces de diagnosticar el comportamiento del visitante. De esta manera se pueden segmentar los anuncios dependiendo de su público objetivo
  • Aportan datos fiables sobre el tráfico del sitio
  • Facilitan la interacción de complementos de redes sociales con éstas
  • Etc.

Hay que aclarar que la cookie NO es un virus ni implica la instalación de un programa espía (spyware) en el ordenador; tampoco reconoce a la persona como tal, con nombre y apellidos, sino que guarda la información en base a una combinación de datos capaz de generar un perfil determinado.

 

Las cookies no son tan malvadas entonces…

 

No, pero lo cierto es que pueden resultar un poco (o bastante) molestas, porque al acordarse de nosotros podremos llegar a ver que en otras webs se nos muestra una determinada información que muy probablemente nos interesó en cualquier otro momento: el anuncio de un producto concreto de Amazon en un sitio fuera de éste es el ejemplo más claro.

Es perfectamente comprensible que uno llegue a notar un control excesivo de su persona mientras navega por la red debido a las cookies.

Pueden incomodar, de eso no cabe duda. Por este motivo, si a día de hoy un visitante siente que han vulnerado su privacidad sin su permiso, puede denunciarlo. Así de cruda está la cosa.

La solución: hay que indicar que como propietarios de un sitio web (página, blog, tienda online, foro, etc.) estamos usando cookies y para qué fin las empleamos.

La advertencia inicial del uso de cookies ha de mostrarse en la primera toma de contacto con el sitio en cuestión, nada más llegar, y en lugar bien visible.

Debe ser un aviso del que uno se pueda percatar fácilmente. De esta forma, el visitante decide en consecuencia si quedarse o marcharse.  Si no está de acuerdo puede salir inmediatamente y eliminar el archivo que se haya almacenado en ese momento.

Fin del problema, para él y para nosotros.

Se quede o no navegando por nuestro sitio, es obligatorio permitirle que pueda acceder a una información más completa, brindándole un enlace a una página específica (nuestra política específica de uso de cookies, por ejemplo).

En dicha sección tendremos que ampliar cómo gestionamos los archivos:  qué datos estamos recopilando (y para qué) y el tipo de desarrollo (software) que empleamos para nuestros objetivos. También es recomendable ofrecer instrucciones sobre cómo borrar las cookies (en cada navegador) una vez que se abandona el sitio.

 

«Si tengo un blog personal, en el que no vendo nada ni tengo publicidad ni soy afiliado, y únicamente hablo de mis cosas,…¿debo incluir la información sobre cookies

 

Si utilizas algún sistema de medición de visitas, tipo Google Analytics, ya estás obligado/a a avisar, porque esta herramienta realiza una exhaustiva medición de parámetros que incluyen, entre otros, los datos sobre la duración de la sesión, las zonas y secciones visitadas, el tipo de navegador empleado, el país de procedencia, etc.

 

«¿Y si no empleo Google Analytics o similar?»

 

Pues también estás obligado a decir que no lo usas y que únicamente las cookies de tu sitio van a mejorar la navegabilidad, por poner un ejemplo. El usuario siempre ha de saber qué le espera si navega por tu página.

Esto no son lentejas, aquí las comes sí o sí.

 

Bueno, y ya que hay que avisar, ¿cómo hacerlo?

 

Aquí es donde se te pondrá buena cara por fin, ya que los desarrolladores de plugins y complementos para las plataformas de blogging más utilizadas (WordPress y Joomla!) se pusieron enseguida a trabajar en aplicaciones con las que integrar cada política de cookies de una forma muy rápida y sencilla.

En Joomla! se puede trabajar con el complemento Cookie Accept para implementar el aviso inicial del uso de cookies.

En WordPress, hay un plugin ahora mismo que funciona a las mil maravillas y que te aconsejo con los ojos cerrados: Asesor de Cookies para normativa española.

Es fácil de instalar e implementar.

¿Qué le diferencia del resto de plugins que realizan la misma función? Asesor de Cookies te puede ayudar a generar automáticamente (si antes no las has redactado) las páginas de política de privacidad y del uso específico de cookies (si es que quieres separar este texto en dos páginas distintas) para que tú tan solo tengas que modificar los datos genéricos por los tuyos (tu nombre, tu url, etc.).

Práctico, ¿verdad? Pues además es GRATUITO.

Si acabas de empezar y quieres ahorrarte el trabajo de composición de este tipo de textos legales, que son un poco aburridos, este plugin te permitirá tener todo listo y funcionando en unos pocos minutos.

Ya no tienes excusa para retrasar más la puesta en marcha de tu propia política de cookies.

Espero que te sirvan estos consejos.

Por descontado, si usas cualquier otro plugin/complemento déjalo en los comentarios para ampliar la lista de opciones.

¡Feliz día!

Besos y abrazos

Hola, Soy Carmen y estoy al frente de este blog.

Cambié la comunicación corporativa en una multinacional por el 2.0, más concretamente por el marketing de contenidos y la escritura creativa. Soy freelance desde 2004.

Después de más de diez años escribiendo para otros, en el 2015 decidí crear mi propio espacio para llegar a mucho más público. En él vuelco mi experiencia y conocimientos sobre posicionamiento de marca, estrategias de venta, marketing de contenidos y copywriting.

Hoy he creado un modelo de negocio que me hace feliz y que no cambio por nada.

Me gusta rodearme de personas con inquietudes emprendedoras, de las que aprendo cada día; admiro las mentes creativas; me encanta el pan recién hecho y la tortilla de patatas. Hablo más que escribo 🙂

¡Gracias por leerme!

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