Botones Call To Action: algo más que un color

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A veces me hacen preguntas del tipo:

 

“¿Qué color es más efectivo para un botón de llamada a la acción y dónde colocarlo para vender más?”

 

“He probado con varios colores y ubicaciones para los botones de mi web, pero mirando las estadísticas no hay grandes diferencias entre utilizar un color u otro”

 

Lo primero de todo, vender más no es tanto cuestión de un botón sino de un conjunto de tácticas que culminan realmente con una llamada a la acción.  Esto es importante tenerlo en cuenta.

 

Pero centrándonos en este elemento tan importante dentro de cualquier estrategia de marketing, voy a mostrarte el modo de crear botones de llamada a la acción capaces de provocar mejores reacciones y de ayudarte a aumentar las conversiones.

 

Cómo crear más impacto con tus botones de llamada a la acción

 

La respuesta al modo de transformar cualquier elemento (una descripción de producto en una e-commerce o un botón dentro de una landing page, por ejemplo) en un generador de conversiones la tiene el Neuromarketing, que (muy resumido) no es otra cosa que el estudio del comportamiento del potencial cliente ante una propuesta concreta de mercado.

Aunque yo haya querido simplificarlo, en realidad no se trata de algo sencillo.

El Neuromarketing está basado en cómo las emociones del consumidor marcan sus decisiones de compra, y siendo como somos seres más emocionales que lógicos tiene todo el sentido del mundo trabajar profundamente sobre este aspecto, indagando en todo aquello que influye en nuestro modo de pensar y de actuar.

Un botón de llamada a la acción podrá ser más o menos efectivo dependiendo de varios factores.

El color, el tamaño, la forma incluso y la ubicación son grandes condicionantes de las respuestas de los usuarios, es verdad, pero no hay que olvidarse de que el texto que insertamos dentro de un botón call to action va a ser, la mayoría de las veces, decisivo.

Y esto, casi siempre, se descuida.

No te centres sólo en el color

No es el verde o el naranja; no te preocupes en exceso por un color determinado sino en crear un contraste con el resto del conjunto. Eso SÍ que funciona.

Y en cuanto a los textos, desiste (desde AHORA MISMO) de emplear los archiconocidos reclamos de “Suscríbete”, “Lee mi e-book“, “Comprar” o “Añadir al carrito”.

¿El motivo? Están pasados de moda.

Solo aquellas marcas que invierten millones en su marketing pueden permitirse el lujo de descuidar este aspecto.  Pero los negocios “artesanales”, aquellos donde el trato al cliente es cercano y humano, esas DEBEN cambiar cuanto antes su concepto de cierre de la venta por argumentos más sólidos, sensitivos, originales y creativos.

Por tanto, emplea mensajes rotundos. Incita; persuade; atrae; provoca el deseo.

Juega con la intriga y el factor necesidad. Despierta la curiosidad.

Adáptate a tu público, pero -por encima de todo- no le dejes indiferente.

Tu botón de llamada a la acción debería poder recuperar al cliente indeciso, resolver la mínima duda al más exigente  y satisfacer al ya convencido con antelación.

No des a los textos de tus botones un carácter informativo; esfuérzate para que hagan honor a su nombre:

LL A M A D A S   A   L A   A C C I Ó N

Observa el ejemplo siguiente:

En la descripción del artículo se ha hecho suficiente énfasis en que el producto se encuentra por debajo de su precio habitual. Se ha mostrado correctamente el precio antiguo, resaltándose con acierto el rebajado y el porcentaje de ahorro que supone para el comprador.

El botón sirve en este caso para mostrar una ventaja añadida a toda la oferta ya existente, y esto acciona el cerebro.

La propuesta del botón y la oferta descrita en la parte superior forman un tándem perfecto e irresistible, y todo ello teniendo en cuenta que el importe a pagar por el artículo no es precisamente pequeño.

Vamos con otro ejemplo para que sigas viendo lo importante del texto en un botón de llamada a la acción:

Observa aquí como el formulario no se conforma con el típico “Suscríbete” y va un paso más allá para crear altas expectativas.

El conjunto está equilibrado, pero con la ayuda de un botón muy tentador se convierte en una propuesta sumamente atrayente a la que muy pocas personas dirían que no.

¿Por qué conformarse siempre con una o dos palabras?

Los botones simples y conteniendo una sola palabra han pasado a la historia.

Atrévete con proposiciones cortas y contundentes para despertar la imaginación y estimular el deseo.

Algunos tips para crear botones call to action evocadores y atrayentes

El mensaje irá variando en función del público objetivo, incluso de la acción de marketing que se esté desarrollando, pero lo que no cambia en este caso es la emoción que se espera despertar (“Lo quiero”) y el efecto que se desea conseguir (“Lo tengo”).

Haz que el texto de tus botones sea el cierre de la frase que le precede, para armonizar el mensaje:

Después de una lista de atributos, por ejemplo, emplea un texto que haga mención a la ventaja definitiva:

Utiliza reclamos que señalen la desventaja de no hacer click sobre el botón:

Emplea imperativos en primera persona para dar más énfasis al hecho de que el consumidor es quien toma la decisión, y hazle sentirse importante:

Resaltar aspectos como la rapidez funciona realmente bien:

Y argumentar con el elemento escasez reduce el tiempo de la toma de decisiones:

El consejo que pienso te va a resultar más útil a la hora de crear el mensaje de tus botones de llamada a la acción, es el de conseguir crear una conexión natural entre el texto del propio botón y el de la frase que le precede inmediatamente.  Juntos logran el significado exacto de la persuasión.

Cuando culminas una frase atrayente con un texto como “Suscribirme” o “Comprar”, estás enfriando el momento.  Es como si al acabarte un plato buenísimo te lo retiran antes de poder mojar la salsa sobrante con un trozo de pan.

En cambio, si reservas la última respuesta o solución para el botón no solo estás manteniendo la emocionalidad del momento sino que también estás provocando el último impulso con mayor convencimiento. El hilo conductor de todo el argumento no se pierde.

Observa la diferencia entre estos dos botones. Está claro cual de los dos se conecta mejor con el impulso de comprar:

Importante tenerlo en cuenta: no dejes toda la responsabilidad en manos del botón

A lo largo del post te he ido hablando de las bondades de un botón de llamada a la acción, de qué manera puede ayudar a reforzar tu mensaje de marketing y resultar siendo el elemento determinante de la decisión final.  Pero que resulte decisivo no significa que pueda ser milagroso o actuar de manera independiente a todo lo demás.

Porque todo suma.

No dejes toda la responsabilidad en manos del texto de tus botones de llamada a la acción.

Si el resto de tu mensaje es flojo no vas a poder crear el suficiente clima de interés, ilusión y deseo; y por mucho que cuides luego el texto del botón no podrás bordar una táctica de marketing efectiva.

Ahora me gustaría que me comentaras qué criterios sigues tú para crear botones call to action y en qué estrategias te funcionan muy bien. ¿Has probado a cambiar los textos y has conseguido mejorar tus conversiones? ¿Vas a hacerlo a partir de ahora?

Te espero, como siempre, con los brazos abiertos.

Feliz día, un fuerte abrazo.

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