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Cuando te planteas iniciar un negocio propio, junto a los miedos e inseguridades, hay siempre una lista de buenas intenciones para evitar caer en demasiados errores.  Y digo «en demasiados» porque fallar fallarás.

Es inevitable equivocarse: en la etapa de estudiante, con la pareja, al hacernos madres/padres, en el trabajo,… Y al respecto de esta última coyuntura, errarás más cuanto más nuev@ seas en tu faceta como empresari@.

Pero eso NO debe convertirse en un motivo para no intentarlo.

Caerse (y a veces lastimarse) no es otra cosa que aprender a no pisar de nuevo en falso. Y levantarse es continuar con más fuerza. ¿Cómo podrás aplicar una mejora continua si no conoces en qué aspectos te estás equivocando?

Si te encuentras en pleno proceso de emprendimiento hoy quiero ayudarte a elaborar esa lista. Y si ya has empezado y notas que algo no va del todo bien, qué mejor momento que el de AHORA para cambiar la situación, ¿no te parece? 😉

Vamos a dar por hecho que estás a punto de arrancar, y que en la fase previa (el germen, la idea primaria) a este momento ya has tenido en cuenta, mínimo, todos estos aspectos para dar el siguiente paso:

  • Detectar tu pasión y tus habilidades y llevarlas al terreno profesional
  • Realizar un completo estudio de mercado: qué demanda hay de mi producto/servicio, cómo y con quién me abasteceré de mercancía, con qué márgenes de beneficio podré contar, etc.
  • Analizar muy bien a tus competidores: quiénes están ofreciendo lo mismo que yo, cómo y de qué manera lo están haciendo; qué estrategias de las que siguen podrían funcionarme a mí; en qué escenarios están presentes; cómo manejan las situaciones de crisis; etc.
  • El tipo de cliente al que te diriges. Dentro de un mismo sector puedes encontrar micronichos muy interesantes que quizá te interese explorar. Por ejemplo, personas que están más interesadas en la calidad y/o exclusividad que en la compra en comercios más impersonales.

Con un negocio a punto de empezar hay muchos errores que son cien por cien evitables, y es bueno conocerlos para ir eliminando piedras del camino.

En cambio, si te avala cierto recorrido y vienes observando un bajón en tus ventas tal vez te toque examinar con lupa lo que está sucediendo.

Te convendrá hacer un ejercicio de memoria para recordar el momento en que notaste el descenso y si éste coincide con un cambio.  Tal vez en algunos de estos errores que voy a mencionarte hoy esté la respuesta. Ojalá sea así y puedas revertir la situación.

Empezamos:

 

  • INCUMPLIR

Básico, ¿no crees?

Si prometes servicio de entrega exprés, devolución sin coste para el comprador, trabajar con una marca como distribuidor en exclusiva, un embalaje especial para proteger la mercancía, respuesta en un plazo no superior a 3 horas, o cualquier otro argumento que te sirva para convencer de la intención de comprarte, has de cumplirlo.

De lo contrario te lloverán las quejas, y las redes sociales empezarán a publicitar tu error. Y, en serio, cuando la mecha se enciende avanza a toda prisa.  No estará todo perdido, pero te tocará poner en marcha una buena campaña para limpiar tu marca y relanzar la tienda con el firme propósito de no mentir y ser fiel a las promesas o, de lo contario, no habrá nada que hacer.

  • TARDAR

Nefasto para un negocio. Tardar en dar soporte o atender una queja (sobre todo si se expresa en redes sociales); tardar en dejar parada una mercancía sin salir del almacén; tardar en hacer algún cambio o devolución de un determinado importe; tardar en añadir o eliminar promociones (confundiendo al cliente); tardar en reponer el stock que más vendes, etc.

Puede que en algunas de estas situaciones tú no tengas la culpa, y sea el banco, tu personal (más adelante tocaré este punto) o tu distribuidor. Pero tú serás la cabeza visible, y el cliente solo te verá a ti como el eslabón de la cadena que lo está haciendo mal.  En estos casos más te valdrá tomar cartas en el asunto si no quieres decir adiós a tu sueño.

 

errores-que-pueden-arruinar-un-negocio-online

 

  • NO CONOCER LO QUE  VENDES

Te gusta mucho lo que vendes, pero ¿lo conoces bien?

¿Sabrías exprimir todas sus posibilidades? ¿Conoces hasta dónde alcanzan sus beneficios, para quién está indicado o con qué otros productos puede competir en prestaciones y bondades?

Nunca vas a poder dominar por completo todo tu stock, pero lo que deberás hacer siempre es responder con profesionalidad, y brindarte a recabar más información siempre que sea necesario

 

  • COMPETIR POR PRECIO

En esto del comercio electrónico hay marcas «personales» (y remarco lo de personales por referirme a marcas de personas para personas) que dan un  plus de servicio, y hay titanes a los que les importa vender y no quién les compra.

Hay gigantes que se permiten bajar bastante el precio de sus artículos porque trabajan con un volumen de pedidos que a cualquiera de nosotros le resultaría inalcanzable.  Por este motivo, cuentan con margen de beneficio suficiente y pueden abaratar, incluso tirar, los precios sin que su liquidez se resienta.

Estoy bastante segura de que formas parte de ese 99% de profesionales que cuenta con una capacidad negociadora limitada (no al menos al nivel en el que se mueven estas compañías), y de que tu margen de beneficio no puede reducirse más.  En tu caso, compararte con este tipo de marcas te llevaría a una situación peligrosa y difícilmente sostenible en el tiempo.

Pero quiero que te quedes con el lado positivo de vender tu catálogo al precio que TÚ consideras que puedes hacerlo.

Al contrario que esas megatiendas, tú estás levantando un negocio en base a dar un valor extra a tu producto. Tú estás al frente, y tus clientes te ponen cara.  Hablan contigo de tú a tú. Les conoces y sabes bien cómo tenerles a tu lado.

Crees en lo que haces, le pones ilusión, ganas y entusiasmo; conoces lo que tienes, y eres capaz de aportar soluciones y un soporte inmediato.  Das un empaque de trato personal, cercanía y confianza a cada venta.

La imagen de marca no se construye en base a un volumen de negocio, sino en una manera única de conectar con su público y de conseguir su fidelidad.

 

  • ACTUAR POR TU CUENTA

El cliente no es un elemento generador de ingresos sin más. Es parte de tu negocio y determina de qué forma creces o te despeñas.

Cuando recibes un pedido se abren diferentes posibilidades, y éstas dependerán -principalmente- del cliente que acaba de pagar.  Deberás depender SIEMPRE de su decisión, y NUNCA tomar partido por tu cuenta.

Imagina que, por error, el stock de tu tienda electrónica refleja, de un producto cualquiera, una cantidad distinta de la que tienes físicamente, por lo que la disponibilidad (teórica) ha llevado a una persona a comprarlo y pagarlo.  ¿Qué harías llegado el caso?

Sé de tiendas que han cometido estos GRANDES ERRORES, y tomar la decisión equivocada les ha costado la pérdida masiva de la confianza de sus consumidores:

– Servir otro producto de similares características, sin pedir la opinión de la persona interesada: el cliente

– Servir el pedido sin ese artículo, y sin devolver el importe cobrado tampoco,  y luego -una vez repuesto el stock- enviarlo, SIN dejar decidir al cliente.

– Servir el pedido con una nota diciendo que no se ha podido enviar “X” artículo y que en unos días se hará la devolución del importe. Esto ocasionaba las sucesivas quejas de los clientes reclamando que no se hubiera devuelto inmediatamente la cantidad cobrada.

El problema aquí NO está en un error del sistema porque nosotros hayamos contado de más. El error garrafal está en actuar por nuestra cuenta, sin tener en consideración lo que puede estar pensando quien está detrás de la pantalla.

Una respuesta a tiempo, tras comprobar el error, y mostrando una determinación de ayudar soluciona en segundos lo que de otra manera nos estaría dando infinitos dolores de cabeza y provocando el hartazgo de nuestros clientes.

 

NO somos dueños de un pedido cuando entra en nuestra tienda
NO podemos decidir por nuestros clientes
NO podemos jugar con su confianza y su dinero
NO podemos tardar en solucionar algo ajeno a sus intenciones

 

  • UTILIZAR EL MEDIO INADECUADO

Si no te entiendes bien con Prestashop o Magento, dos de las plataformas de e-commerce más utilizadas, y si tampoco tienes intención de reconciliarte con alguna de ellas,  NO deberías basarte en ninguno de estos sistemas de gestión de tiendas online.

Aunque son amigables e intuitivos, tienen sus peculiaridades y hay que conocerlas. Requieren dedicación y una actitud proactiva para aplicar los cambios y las mejoras que necesite la tienda.

 

errores que arruinan un negocio

 

Un stock mal administrado, con errores constantes de falta o exceso de mercancía; una mala configuración del módulo de TPV; fallos recurrentes en el registro de nuevos usuarios; errores en el cálculo de los gastos de envío; imposibilidad de aplicar correctamente los cupones descuento, etc. son motivos más que suficientes para provocar que tus visitantes se cansen y para que los clientes que un día te dieron su confianza hoy ya tengan su mirada puesta en uno de tus competidores.

El error se paga muy caro en el comercio. No hay nada que desespere más que notar que alguien no se toma en serio su trabajo, que no está a la altura de las expectativas.

Si lo de meterte de lleno en las tripas de una plataforma de comercio electrónico no va contigo es mejor sopesar la opción de dejar que otros hagan el trabajo que a ti menos te agrada.

Hay alternativas que, aunque menos recomendables si lo que buscas es hacer penetrar tu marca «en serio», pueden ser la solución perfecta para ti.  Etsy, Creative MARKET, eBay, Fiverr, Geniuzz, DaWanda o bigcartel son portales y e-marketplaces muy populares donde pequeños artesanos y creativos pueden vender sus productos y servicios sin el riesgo añadido de un sistema autogestionado que requiere de una inversión en medios tecnológicos (con la consiguiente carga económica) y tiempo.

El resultado estético resultará más impersonal, y la libertad de cambios se reducirá al hecho de añadir y quitar artículos del catálogo y modificar los precios a voluntad, pero quizá sea lo que te salve de la quiebra si no eres capaz de ser constante y disciplinad@.

 

  • RODEARTE DE LAS PERSONAS EQUIVOCADAS

Las malas elecciones pueden echar por tierra un negocio.

Si, por ejemplo, tú no puedes encargarte de todo y decides delegar elige bien, aunque te suponga probar una y otra vez hasta encontrar a la persona con la que encajéis tú y tu proyecto.

Escoge a tu equipo desde tu círculo de confianza, y aun así no apartes mucho la vista de su lado.  Debéis convertiros en almas gemelas

Mantente al tanto de sus funciones, que te pase informes de resultados. Esfuérzate por inculcarle tu filosofía; intenta que sea el brazo extensor de tu negocio.

Nunca olvides que serás tú quien deberá hacer frente a todo lo que ocurra, sea bueno o malo.  Y si sucede una catástrofe será tu marca la que pague las consecuencias.

Conozco un caso muy cercano de una chica que decidió contratar a una ayudante para atención al cliente y lo único que sacó en claro es que se hizo con el mejor departamento de «desatención» posible. A los seis meses, era tal el desastre que había organizado esta persona que ni pidiendo disculpas a sus clientes, uno a uno, pudo remontar.

 

  • NO HACERTE VISIBLE

Por muy bonito y seguro que sea tu portal de venta electrónica, si no atrae visitas difícilmente saldrá adelante.

¿Estás haciendo campañas de SEO y de SEM? ¿Tienes blog y generas contenido? ¿Te dejas ver con asiduidad en las redes sociales? ¿Cultivas una comunidad de seguidores realmente interesada en tu negocio? ¿Asistes a eventos de tu sector donde puedes aumentar tus contactos? ¿Te relacionas con otros profesionales de tu misma actividad, por ejemplo participando en los comentarios de sus blogs,  para aportar valor y llevar tráfico a tu sitio?

Deberás invertir esfuerzos y mucho tiempo (a veces también dinero) para conseguir que tu marca sea visible, por lo que tu estrategia de posicionamiento deberá empezar antes, incluso, que tu andadura profesional.

Espero que estos consejos te ayuden.

Aunque estas son causas muy comunes, entiendo que pueden existir otras muchas que son capaces de provocar el hundimiento de un barco empresarial; lo que ocurre es que tendríamos que continuar con otra entrada, y después con otra, y otra…

Y es que, aunque hay líneas de error universales, en realidad existen tantos motivos para fracasar como tipos de negocio.

Creo que ahora es el momento para que tú, con tus aportaciones, sigas desvelando las causas por las que cualquiera de nosotros podríamos perder clientes como si de una fuga de agua se tratara.

De ahí que te pregunte: ¿Has vivido en primera persona algún tropiezo que te ha hecho aprender? ¿Quieres añadir más argumentos y ayudar a esclarecer las dudas que pueden estar generándose en otr@s profesionales?  Como siempre, te espero con mucha ilusión en los comentarios 🙂

Que tengas un precioso día.  ¡Besos y abrazos!

Hola, soy Carmen y estoy al frente de este blog.

Cambié la comunicación corporativa en una multinacional por el 2.0, más concretamente por el marketing de contenidos y la escritura creativa. Soy freelance desde 2004.

Después de más de diez años escribiendo para otros, en el 2015 decidí crear mi propio espacio para llegar a mucho más público. En él vuelco mi experiencia y conocimientos sobre posicionamiento de marca, estrategias de venta, marketing de contenidos y copywriting.

Hoy he creado un modelo de negocio que me hace feliz y que no cambio por nada.

Me gusta rodearme de personas con inquietudes emprendedoras, de las que aprendo cada día; admiro las mentes creativas; me encanta el pan recién hecho y la tortilla de patatas. Hablo más que escribo 🙂

¡Gracias por leerme!

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