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Hay un aspecto fundamental que los profesionales independientes debemos cuidar especialmente: lograr mantener ilusión y motivación intactas.  Si a esto le sumamos trabajar desde casa entonces el esfuerzo para evitar caer en la falta de entusiasmo debe ser mayor.

Ganarte el sueldo en soledad suele ser mal amigo del buen ánimo cuando no te toca compartir con nadie, por ejemplo, la última película que has visto, el cliente tan exigente que te ha tocado atender o lo que lleva lloviendo desde hace ya una semana.  Son conversaciones un tanto insustanciales, pero a muchas personas les permiten afrontar el día con otro espíritu y continuar la jornada con algo más de motivación.

Puede darse el caso también de nuevos freelances que, acostumbrados a recibir hasta ese momento directrices para cumplir con su labor dentro de la empresa, ahora deben enfrentarse solos a una planificación de sus funciones que les es ajena y se vienen abajo, no viéndose capaces de remontar y afrontar sus planes tal y como habían imaginado.

 

Cómo mantener el entusiasmo si trabajas como freelance

 

Hay profesionales que necesitan equiparse de una buena dosis de motivación y otros a los que tan solo les basta un pequeño estímulo para mantener constante la confianza en sí mismos y en las posibilidades de su proyecto. Sea cual sea tu caso, aquí tienes algunas claves que te ayudarán a pensar constantemente en positivo.

Está demostrado que las personas que se consideran felices y satisfechas con su vida ponen en práctica muchos de los consejos que te voy a dar a continuación.

 

#1 Convierte tu pasión en tu profesión

Una vez que has decidido emprender en solitario es fundamental dedicarte a lo que de verdad te gusta para no encontrar nunca motivos por los que abandonar.  Es esa pasión la que, en los momentos más complicados, te anima a seguir adelante y no arrepentirte.

Tan importante es este punto como que impongas una filosofía de negocio que vaya con tu carácter y tu personalidad. Haz lo que quieres hacer en la vida, pero del modo en que te haga sentir que estás haciendo lo correcto.  Sé honesto/a y consecuente en todo momento, sentirás que no te desvías del camino y estarás proyectando una imagen creíble y coherente.

 

#2 Trabaja en un entorno cómodo

Sé que estarás conmigo en que no es lo mismo sentarse frente a una mesa bien ordenada,  dentro de un ambiente luminoso y alegre, que hacerlo en un sitio que te provoque tristeza o rechazo. Lo que ves a tu alrededor influye enormemente en tu estado anímico y en cómo afrontas tu jornada de trabajo.

Por este motivo, invierte lo necesario en un espacio que te proporcione bienestar y propicie tu creatividad.  Al fin y al cabo, es donde vas a pasar unas cuantas horas al día y el lugar donde deberán fluir tus ideas.

Tu lugar de trabajo es como el envoltorio de un regalo: debe cubrir algo bonito, una ilusión, y crear un conjunto armonioso

Flores frescas siempre en un jarrón; murales y carteles con mensajes positivos colgados en la pared; un fondo de escritorio divertido; música de ambiente; armonía cromática, etc. Todo a tu alrededor debe guardar un equilibrio estético, resultar agradable a la vista, motivar y -sobre todo- hacerte sentir bien.

 

#3 Desayuna como un rey

Cárgate de energía positiva desde primera hora de la mañana.

Dedica un buen rato a preparar con mimo una buena dosis de vitaminas y una legión de alimentos deliciosos para empezar el día con una excelente disposición. Si el desayuno es completo y equilibrado te asegurarás no sentir una bajada de rendimiento a las pocas horas. A media mañana toma algo para no provocar picos de glucosa y llegar con un hambre atroz a la hora del almuerzo.

Desayuna despacio y sin distracciones. Convierte esta práctica en una rutina diaria para que tenga efectos positivos en tu salud, estado de ánimo y disposición para el trabajo.

 

#4 Duerme como un bebé

No basta con dormir simplemente, es necesario descansar. Esto se logra:

  • Desconectando del trabajo y las preocupaciones con bastante antelación
  • Dejando atrás el móvil y el ordenador, las noticias y cualquier tipo de discusión (todo puede posponerse)
  • Tomando una cena ligera y equilibrada
  • Realizando algún ejercicio de relajación si nos acercamos a la hora de dormir con demasiada tensión acumulada
  • Preparando la habitación para un sueño reparador: temperatura adecuada, luz agradable, ropa cómoda, el necesario silencio, etc.
  • Mostrando una buena disposición para el descanso.  Acostarse pensando en cientos de problemas no es el mejor plan antes de irse a la cama, pues supone el billete hacia una noche agitada y un excedente de cansancio a la mañana siguiente; o lo que es lo mismo, el escenario perfecto para amargarse ya desde primera hora. Cuando uno se pasa días y días (o noches y noches) sin descansar adecuadamente lo primero que nota es la energía bajo mínimos, algo que influye especialmente en el estado anímico.

 

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#5 Ponte en marcha, ¡sin excusas!

Hacer ejercicio regularmente siempre tendrá efectos positivos en nuestro estado físico y emocional.

El momento más adecuado deberás elegirlo tú.

Ejercitarte por la mañana temprano puede hacerte afrontar el día cargado de vigor y optimismo; para otras personas las mejores horas son las del atardecer, porque en ese momento se liberan del estrés acumulado.

No hay por qué aspirar a ser campeón olímpico. Basta un buen paseo, andando o en bicicleta, para realizar un ejercicio tan barato como efectivo.

Escucha música, habla con tu compañero/a de ruta, céntrate en el paisaje,… todo menos pensar en el trabajo.

 

#6 Relativiza los obstáculos

Que todos nos equivocamos es una realidad tan palpable como que el sol sale a diario.

Cada día es una aventura distinta que hay que afrontar con una actitud positiva para no dejarse atrapar por el desánimo.

Empieza a ver los tropiezos (personales y profesionales) como oportunidades para mejorar, como valiosas lecciones.

Compara los errores con situaciones mucho peores para restarles importancia y comprobar que equivocarse no es el fin del mundo.

Otra verdad sagrada es que en tu negocio te encontrarás con clientes que intentarán sacarte de tus casillas o querrán que actúes en contra de tus principios, provocando situaciones poco agradables y que te desestabilizarán.

Un caso muy claro es cuando nos topamos con alguien que nos chantajea para que rebajemos nuestras tarifas (empleando el manido argumento de que hay quien lo hace igual por mucho menos dinero), por ejemplo.

Si tienes muy claro lo que haces y cómo lo haces, si respondes de tu calidad, NO debes transigir.

Otra cosa es que, de forma excepcional, quieras (por decisión propia) aplicar algún descuento por la fidelidad de ese cliente.

Ser débil y claudicar a la primera de cambio suele llevar irremediablemente a dos situaciones muy claras:

  • Tener que ser consecuente y hacer lo mismo con el resto de clientes, para no fallarles
  • Llegar a replantearse, tarde o temprano, para qué se trabaja, ya que la inversión en tiempo y esfuerzo no es proporcional al beneficio obtenido.

Una circunstancia así no debe frenar nuestra ilusión. Son, por fortuna, casos aislados y que para nada hacen sombra a una cartera de clientes magnífica y con la que se trabaja muy a gusto, por lo que no tiene que suponer un grave problema.

Aprende a decir NO con firmeza y elegancia (desde que sospeches que cualquier intento de negociación va a resultar inútil) para evitar un mal mayor; esforzarse en causas perdidas supone un desgaste mental innecesario.

Llegados a un punto crítico de verte obligado a rechazar la propuesta no debes pensar que has fracasado, sino que tú y tu negocio habéis salido fortalecidos

#7 Que tu mente acompañe a tu cuerpo

Al igual que tu cuerpo, tu mente necesita cuidados, descanso y – sobre todo-  pensamiento positivo.

Aprende a desconectar de las obligaciones laborales sin sentimientos de culpa. Ser freelance no ha de llevar impuesta la etiqueta de infatigable; todo tiene un límite y has de marcarlo desde el principio.

Concédete los necesarios descansos durante tu jornada diaria: una pausa para comer algo, escuchar algo de música o salir a la terraza a tomar un poco de aire. Y, por descontado, nada de trabajar sábados y domingos.

Incluso entre semana, si ves que se te acumula el cansancio y que todo te desborda,  sé inflexible y detente a tiempo para retomar todo al día siguiente. Lo que parecía insalvable lo verás con otra perspectiva.

Establecer una relación sana con el trabajo ayuda a que todo en tu vida tenga su espacio y su tiempo, a que todo guarde un perfecto equilibrio

Disfruta de momentos en los que te relaciones con la naturaleza y no dejes de lado tus aficiones.  Ser capaz de desarrollar tu talento en otras facetas (fotografía, cerámica, música, pintura, cocina, etc.) enriquecerá también tu profesión aunque en principio no establezcas entre ellas relación alguna.

 

#8 Que «lógica» y «paciencia» trabajen a tu lado

Somos humanos por algún motivo. Tenemos la capacidad de razonar y de entender, salvo excepciones, qué nos conviene y por qué.

Emplea la lógica de forma continua en tu actividad laboral para no empezar a cuestionar tu decisión más de lo necesario y, de igual manera, haz de la paciencia tu aliada para no caer en la desesperación y la impotencia, haciéndote ver el vaso medio vacío más a menudo de lo deseable.

Dos ejemplos de ello:

1.- Quieres integrar todo tu catálogo en la tienda online que estás montando y eso, obviamente, lleva mucho tiempo.

Hay muchos detalles de los que estar pendiente para que nada falle.  Mientras te afanas en que todo quede perfecto estás perdiendo un tiempo precioso para ir comenzando a generar ventas; la factura del proveedor llegará de todas formas aunque tú no estés empezando a recuperar la inversión.

Solución: preocúpate de lo esencial: que funcione perfectamente la pasarela de pago; que se añadan correctamente los gastos de envío; que el proceso de registro de cliente sea sencillo; que la agencia de transportes entregue en el plazo prometido; etc. Empieza con lo que ya tienes de momento, aunque sean tan solo cuatro referencias. Ya tendrás tiempo de ir incluyendo más productos; ahora lo que te conviene es poner en marcha tu negocio y comenzar el reto de posicionarte dentro de tu mercado.

2.- Eres diseñador web y de vez en cuando cuentas con la ayuda de un diseñador gráfico para que te eche una mano cuando a tu cliente le das el servicio de crear toda su imagen corporativa.

Te ocurre que a veces debes insistir demasiado para que esta persona te entregue a tiempo cada encargo.  Llegas a cuestionarte si es un buen profesional y mientras tanto te desesperas, jurándote que va a ser la última vez que cuentes con sus servicios.

Solución: piensa que probablemente tú no seas su único pedido y empieza a ponerte en su piel cuando es un cliente el que te exige a ti que te des prisa en terminar lo que te solicitó.  Por otro lado, no te ciñas a una sola opción; hazte con un listado de diseñadores gráficos para poder elegir en función de lo que estés necesitando en cada momento.

Empatiza, y piensa en que si a veces las piezas te fallan puede ser que en algún momento tú tampoco estés encajando en el puzle de otra persona.

Deberás aprender a ver lo beneficioso de pedir perdón y perdonar. Es reconfortante y te reconcilia con tu entorno.

#9 Sin organización no hay paraíso

No hay nada más frustrante que acostarse inmediatamente después de terminar de trabajar y tener que ponerse a la faena nada más levantarse porque hay acumuladas muchas tareas pendientes.

Si esta situación se repite con relativa frecuencia es más que probable que tu entusiasmo caiga en picado;  no solo te sentirás cansado y desmotivado, sino que te plantearás no continuar adelante.

¿Qué hace un repartidor antes de empezar su jornada de trabajo? Organiza las entregas en función de las diferentes rutas para que pueda repartir más cantidad de paquetes dentro de un horario limitado, ahorrando costes por combustible al mismo tiempo.

¿Y qué hace un chef a primera hora de la mañana? Comprueba las existencias en su despensa y realiza la compra del día en función del menú programado. Después se dedica a la preparación de todo aquello que le servirá de base para los platos que ya tiene en la carta: caldo de carne y pescado, sofrito, masa de croquetas, pan, etc. Con esta organización previa se asegura de que el trabajo posterior en la cocina sea más fácil para todos y no demorará los tiempos de entrega a los clientes del restaurante.

La clave: ORGANIZACIÓN

De igual forma que lo hacen estos profesionales, tú debes tener bien desarrollado un buen sistema de organización en tu día a día para no sentir que tienes ante ti un batiburrillo de cosas pendientes sin orden ni prioridades.

No es para pasarlo por alto, porque cada día hay multitud de quehaceres que requieren de planificación para que no ocupen un espacio de tiempo mayor del que deberían llenar.

Ya de pensarlo a uno le pueden entrar escalofríos. Cada día tienes, como poco, que hacer frente a una lista del tipo:

 

Trabajar en los proyectos de los clientes
Elaborar, repasar y entregar presupuestos
Atender las redes sociales del negocio
Escribir algún artículo para el blog (o como mínimo planificarlo, editarlo o dar formato al texto)
Responder a llamadas pendientes
Contestar e-mails por orden de importancia
Lectura de los blogs que se siguen mediante suscripción
Prestar atención a las redes sociales personales
Cualquier gestión personal fuera del despacho (cita con el asesor, con el médico, etc.)
 …

 

Este es un plan de trabajo cotidiano. Quiere decir que tendremos una agenda así con relativa frecuencia, por no decir a diario. Y aunque a simple vista parezca un cúmulo de cosas imposibles de gestionar en su totalidad, lo cierto es que se trata de una hoja de ruta perfectamente factible.

Hay tiempo para toda esa lista; lo hay, y es compatible con una jornada normal de seis o siete horas. Estar pendiente de todo no te obliga a mantenerte ocupado las 24 horas del día.

Si hay personas que pueden organizarse con tareas de este tipo y tú no eres capaz quizá sea porque te falta una buena planificación para ser más productivo y no pensar en rendirte.

Basta una agenda física de papel o Google Calendar para conseguir llevar un programa diario de trabajo bien estructurado.  No obstante, si quieres ir más allá y llevar un mayor control de tu productividad, definiendo mucho mejor el tiempo que destinas a realizar cada cometido, tienes a tu alcance herramientas muy diversas que han sido pensadas para esto precisamente.

Te sugiero que mires gestores de tareas, organizadores personales y medidores de la productividad como:

También te aconsejo que que explores la red para encontrar otras tantas posibilidades que se adapten a ti.

#10 Baja el listón

La minuciosidad llevada al extremo es un gran problema. El perfeccionismo conduce a la persona al bloqueo más absoluto, a la insatisfacción constante y, consecuentemente con ello, al sentimiento de fracaso.

El perfeccionista no es feliz en su vida, y mucho menos en su trabajo, porque su nivel de autoexigencia le obliga al retoque infinito, a dar mil vueltas a lo mismo y a sentirse frecuentemente insatisfecho ya que no es capaz de ver nunca el punto y final.  Y esto provoca retrasos constantes, una enorme pérdida de tiempo y un agotamiento (físico y mental) evidente.  Esta situación implica llegar a sentir una gran insatisfacción por el trabajo.

Debes aprender a correr riesgos sensatos y racionales, no evaluándote constantemente por el camino. Si no te equivocas, ¿cómo sabrás en qué puedes mejorar?

Debes detenerte para analizar el error, nunca por intentar evitarlo.

Si te encuentras algún fallo será el momento idóneo para conocer el porqué ocurrió, el cómo ha influido en lo que has obtenido, y -sobre todo-  qué has aprendido de la experiencia.

 

#11 Apúntate sin pensarlo a un plan «detox»

No. No te voy a aconsejar que sigas una dieta depurativa, sino que te alejes de las personas que te aportan poco o nada; de aquellas que son negativas y tóxicas.

Por el camino nos toparemos con personas que pretenderán dirigir nuestro negocio mucho mejor que nosotros; que juzgarán constantemente nuestras decisiones, aprovechando cualquier error para hacer leña del árbol caído.

También serán típicos los casos de malos consejeros, llevados por la más despreciable de las envidias; o los de personas que se sienten unos seres sin la más mínima suerte en la vida y que pretenderán contagiarnos su espíritu derrotista.

Por último será más que aconsejable separarse de quienes vienen y van con chismes y todo tipo de noticias, por otro lado enmarañadas y falseadas, para confundirnos y empujarnos a tomar decisiones equivocadas.

Tolerancia CERO con todas estas situaciones.

Hasta aquí muchas de las sugerencias para que te motives día a día.  Puede que a ti te resulte más que suficiente con una sola de ellas, pero está claro que combinar muchas de estas prácticas constituye una filosofía de vida apetecible pero completamente alcanzable.

Y tú, ¿cómo te motivas tú para seguir con entusiasmo en tu trabajo?  Cuéntamelo, será toda una inspiración 😉

Feliz martes, ¡besos y abrazos!

Hola, Soy Carmen y estoy al frente de este blog.

Cambié la comunicación corporativa en una multinacional por el 2.0, más concretamente por el marketing de contenidos y la escritura creativa. Soy freelance desde 2004.

Después de más de diez años escribiendo para otros, en el 2015 decidí crear mi propio espacio para llegar a mucho más público. En él vuelco mi experiencia y conocimientos sobre posicionamiento de marca, estrategias de venta, marketing de contenidos y copywriting.

Hoy he creado un modelo de negocio que me hace feliz y que no cambio por nada.

Me gusta rodearme de personas con inquietudes emprendedoras, de las que aprendo cada día; admiro las mentes creativas; me encanta el pan recién hecho y la tortilla de patatas. Hablo más que escribo 🙂

¡Gracias por leerme!

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