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 ¡Buenos días!

Hay ocasiones en las que consultar una composición nutricional nos puede librar de más de un disgusto. Hablo de casos de intolerancias o alergias alimentarias , situaciones en las que cuidar lo que se ingiere puede suponer, incluso, salvar la propia vida.

En casos más banales, o de un mínimo grado de consecuencias para la salud, podemos simplemente interesarnos por una determinada etiqueta nutricional para conocer con exactitud qué nos están vendiendo; de sobra ya conocemos los casos de productos en los que la presencia de cualquier añadido o suplemento (llámese vitaminas, ácidos grasos esenciales, minerales, aminoácidos, etc.) se introduce a bombo y platillo en la descripción del envase pero finalmente no se hace en porcentajes significativos dentro de su combinación de ingredientes.

Sea cual fuere el motivo por el que nos interesemos en un momento dado por una etiqueta nutricional, en Open Food Facts nos facilitarán la vida sin necesidad de que tengamos que leernos todo el lineal del supermercado. No hace mucho que supe de su existencia y para mí ha supuesto un gran descubrimiento, por eso te hablo hoy de ella.

A raíz de que no toleraba bien la leche de vaca tuve que plantearme el cambio hacia otro tipo de alimento similar. Comenzó entonces la intensa búsqueda entre los distintos tipos de preparados y bebidas (mal llamadas leches) vegetales hasta dar con la que pudiera convencerme, no solo en sabor y precio, sino también en lo que a ingredientes se refiere.

Marcas de muy diversa índole, todas ellas con sus correspondientes variedades (soja, almendra, arroz, etc.) y cada una de ellas presentando una característica distinta al resto.  Unas con más calcio que otras pero con menos presencia proteica; otras, en cambio, con similar contenido en calcio y mayor cantidad de proteínas pero con una cantidad ingente de azúcares añadidos. Un pequeño lío.

Empecé a documentarte y advertí de que, por enésima vez, en esto de las «leches» vegetales también nos manipulan y mienten, observando un amplio rango de precios, a veces absurdo y completamente inaceptable, hasta denunciable.   Así que me planteé que, o bien indagaba por muchos foros distintos preguntando o, en cambio, me limitaba a recorrerme todas las cadenas de alimentación en busca de la bebida «láctea» perfecta.

Una vez más, Google me descubrió una web utilísima y que te recomiendo si no te quieres marear infinitamente (o dejarte la vista pegada a la etiqueta) leyendo sin parar todo lo que contienen los productos que habitualmente adquirimos para nuestro uso diario y/o que podemos necesitar en un momento puntual para una situación concreta.

Open Food Facts funciona como una inmensa Wikipedia alimentaria

En esta enciclopedia online no solo podremos encontrar la ficha de cada producto: categoría, fabricante, tipo de envase, certificaciones recibidas, lugar de procedencia-fabricación, código de envasador, establecimientos donde se comercializa, país o países de venta, ingredientes, información nutricional, etc., sino que registrándonos en ella podremos añadir más características a un producto ya catalogado o incluir otro que no se encuentre previamente en su base de datos.

Supone una ayuda fantástica para el consumidor final, que no solo se sirve de la ayuda de otros usuarios para encontrar la información que busca, sino que también puede hacer su aportación para hacer del sitio una guía de consulta cada vez más completa y eficaz. ¿No es fantástico? 😉

La búsqueda de productos es bien sencilla; posibilita hacerlo a través de un motor de búsqueda muy eficiente que permite la introducción del nombre del producto directamente, de un ingrediente, una marca incluso,  o definir mucho mejor los criterios acudiendo a la búsqueda avanzada del sitio.

Los resultados podrán mostrarnos listados muy concretos u ofrecernos una gran cantidad de productos similares con la particularidad, por ejemplo, de poseer un componente común.

Lo que obtengamos dependerá de los datos que hayamos introducido previamente en el buscador.  Posteriormente, pinchando en cada producto, accederemos a la ficha que contendrá todos los datos que de dicho alimento se hayan introducido hasta la fecha, pudiendo entonces agregar más información o modificarla incluso si observamos que no está actualizada.

Si tienes oportunidad échale un vistazo, aunque sea por mera curiosidad, y si debes cuidar lo que comes (tú o alguien cercano a ti) entonces no la pierdas de vista.

Iniciativas así son de alabar y agradecer enormemente. Espero que te pueda servir de utilidad.

Si conoces a alguien a quien le sirva esta recomendación envíale el enlace y comparte con tus conocidos, así lo conocerá mucha más gente.

Aquí tienes el enlace a Open Food Facts en español.

Feliz martes. ¡Besos y abrazos!  🙂 🙂 🙂

Hola, soy Carmen y estoy al frente de este blog.

Cambié la comunicación corporativa en una multinacional por el 2.0, más concretamente por el marketing de contenidos y la escritura creativa. Soy freelance desde 2004.

Después de más de diez años escribiendo para otros, en el 2015 decidí crear mi propio espacio para llegar a mucho más público. En él vuelco mi experiencia y conocimientos sobre  posicionamiento de marca, estrategias de venta, marketing de contenidos y copywriting.

Hoy he creado un modelo de negocio que me hace feliz y que no cambio por nada.

Me gusta rodearme de personas con inquietudes emprendedoras, de las que aprendo cada día; admiro las mentes creativas; me encanta el pan recién hecho y la tortilla de patatas. Hablo más que escribo 🙂

¡Gracias por leerme!

 

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