Superar el síndrome de la hoja en blanco

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¿Después de un tiempo escribiendo en tu blog sientes que se te ha acabado la inspiración?  ¿Notas que has agotado ya todos los temas sobre los que escribir?…

Esto es muy normal, tanto es así que tiene hasta nombre: “El síndrome de la hoja en blanco”, y es una situación que -de no poner remedio- puede llevarnos a posponer indefinidamente ese momento con el que tanto disfrutábamos tiempo atrás.

¿Hay remedio para el síndrome de la hoja en blanco?

Claro que sí.  La falta de estímulo creativo puede combatirse eficazmente.

Adoptando algunas sencillas reglas se puede mantener un flujo constante de inspiración y evitar que la sequía creativa haga acto de presencia.

Aquí tienes un buen decálogo que puedes poner en práctica.

#1 Tener muy claro de qué escribes

Creo que es importante mencionar este punto. Y es que si llega un momento en que ya no tienes ideas frescas,  si ves que no eres capaz de sacar nada que merezca la pena, tal vez deberías plantearte dos preguntas:

Una: “¿Escribo sobre algo que me gusta o lo hago porque tiene mucha demanda?”

Dos: “¿Domino bien la especialidad, me resulta fácil hablar sobre cuestiones relacionadas con la misma?”

Si redactas cada entrada sobre temas que se escapan a tu propio conocimiento es normal no solo estar falto de ideas sino también sentirse desanimado. Además de esto, crear cada post puede suponer una tarea titánica por el hecho de tener que documentarse ampliamente para cumplir con un mínimo de calidad y credibilidad.

La solución más inmediata es cambiar de dirección para no terminar escribiendo sin pasión y sin ideas.

#2 Empieza cuanto antes con una agenda editorial

Esta solución es la que más vas a agradecer porque va a resolver (casi) por completo tu falta de ideas.

Crea un documento cualquiera (puede ser en excel, word, en el bloc de notas o en un cuaderno de toda la vida) o un calendario online (iCalendar, Google calendar, TManager, Kin Calendar, outlook.com, teamweek, Plan, Coschedule, Notasonline, etc.) y ve anotando todos los artículos que se te vayan ocurriendo para las próximas semanas y meses.   De este modo no sentirás entrar en pánico cada vez que quieras publicar una entrada.

Procura tener completado un mínimo de seis meses de tu calendario editorial, así podrás permitirte cierto respiro. Y siempre que tengas un nuevo tema en mente, incorpóralo.

Tener un plan de publicaciones completado va a permitirte reorganizar las entradas después y ajustarlas mejor  a las necesidades de tus lectores.

#3 Apunta todo lo que se te pase por la cabeza

Cuando menos te lo esperas algo puede llamar tu atención, y de ahí quizá puedas sacar un buen material sobre el que escribir en tu próximo post.

Si, como yo, eres de las personas que necesita tomar muchas notas, entonces eres del “club de la libreta”.

Muchas de las herramientas que te he nombrado antes tienen su app para el móvil, por lo que te va a resultar fácil poder anotar pensamientos en cualquier circunstancia y lugar, pero puede suceder que te sea más práctico hacerlo a mano.

Tiene cierto aire añejo, sí, pero también tiene su encanto retrotraerse a ese momento en el que no tenías otro recurso que un cuaderno para apuntar observaciones y al que llenabas de notas al margen, flechas, símbolos y tachaduras.

Hazme caso, lleva una libreta siempre contigo para todo lo que pase por tu cabeza.  Cuando empieces a utilizarla te preguntarás el porqué no lo hiciste antes.

#4 Aprovecha tus horas de mayor productividad

El mejor horario de trabajo y de sueño para ti lo marcan tus patrones circadianos.

Esto puede convertir a determinadas personas en “búhos” (más activas al caer la noche) o “alondras” (acostumbradas a empezar la jornada mucho más temprano que el resto). Últimamente se emplea también el término “colibrí” para referirse a quien no tiene un patrón tan definido de cronotipo.

Quizá por este motivo te ocurra que, incluso con un título poderoso entre las manos y un tema muy jugoso por desarrollar, no encuentres la concentración y las palabras adecuadas.

Solución: siéntate delante del ordenador dentro de tu horario más productivo; cuando te encuentres con energía, tu mente  funcione mejor y tu creatividad esté imparable.

#5 Da una nueva oportunidad a tus antiguos artículos

Una buena manera de salir de una situación de apuro es reescribir tu material.

Si llevas un blog con gran cantidad de artículos podrás rescatar algunos de ellos y ampliarlos o actualizar su contenido. Es un buen método para épocas en las que a lo mejor te apetece publicar artículos menos elaborados, por ejemplo el verano.

#6 ¿Sobre qué temas escriben las personas de tu mismo sector y actividad?

Conocer qué se cuece dentro de tu sector es el mejor método para encontrar siempre temas de actualidad y con gran demanda.

Lee otros blogs y comenta en ellos. Es una buena manera de encontrar inspiración y -no menos importante- crear una buena red de contactos.

#7 Delega

Puede que tu propio síndrome de hoja en blanco tenga motivos de peso para repetirse con frecuencia.

Si escribir no es lo tuyo o si es algo que te resta horas de cualquier otra actividad más importante para tu negocio, delega.

Encontrar un redactor profesional que se encargue por ti de todo el calendario editorial puede aportarte la tranquilidad suficiente y restarte horas de tensión innecesarias.

#8 Recibe colaboraciones de otros bloggers

Una manera estupenda de eliminar de un plumazo la falta de nuevas ideas es recurrir a ese colega que en su día se ofreció a colaborar contigo, escribiendo en tu blog.

¿Te imaginas contar con alguien que tiene un conocimiento muy profundo sobre un área de tu sector y que puede traerte nuevos lectores y mejorar tu reputación? Eso es el Guest Blogging y es una práctica muy habitual hoy en día.

Aporta ventajas a ambas partes, bloguero anfitrión y bloguero invitado, y puede traer una bocanada de aire fresco a tu blog, además de permitirte encontrar nuevos temas posteriormente.

#9 Habla de ti

Aunque en su día no crearas tu blog como un diario, tratar temas como reflexiones y experiencias propias puede servirte para darle ese toque personal y cercano que todo blog debería tener.

Tratar de vez en cuando temas que normalmente no abordas te permitirá ampliar tu línea editorial y estrechar el vínculo con tu audiencia.

#10 Pregunta a tus lectores

Aunque sabes lo que interesa a tus lectores, ¿has probado a preguntarles directamente? ¿Sabes lo que les preocupa? ¿Conoces cuáles son sus necesidades en ese momento concreto? Este es, sin duda, el mejor sistema para customizar los contenidos que ofreces a tu comunidad y encontrar un filón de nuevos temas atrayentes y relevantes.

¿Y no será que lo que necesitas es descansar?

La falta de inspiración puede darse, sencillamente, por acumular horas de trabajo y acabar con la mente completamente congestionada.

Aléjate del blog, desconexión total.  Puede que tus lectores te echen de menos, pero también entenderán tus necesidades.  ¡Todos necesitamos un descanso!

Deja de publicar durante algunas semanas; relájate, cambia de escenario y encuentra tu espacio. No pasa nada, el mundo no se parará, y tú podrás coger un nuevo impulso que (con toda seguridad) te llevará a pensar en nuevos temas sobre los que escribir más adelante.

Y tú, ¿has sufrido el síndrome de la hoja en blanco? ¿Cómo has resuelto tus momentos sin inspiración? Te espero en los comentarios.

Un fuerte abrazo y feliz día.

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