Seleccionar página

¡Hola!

Hace algún tiempo que no nos leemos, y no es por falta de ganas  😉

Empecé a darle un cambio a la web, aprovechando que tenía unos días libres; pero justo entonces me entró bastante trabajo, todo de golpe, (la prueba palpable de que no puedes dar nada por hecho…), y me he retrasado mucho.

Así que he estado todas estas semanas muy liada, y con la web sin terminar.   Por suerte ya puede decirse que estoy nuevamente lista para dar guerra, y muy contenta con el resultado. Espero que a ti te guste tanto como a mí 😉

Bien, hoy retomo la actividad en el blog abordando un asunto que considero es bastante interesante, y en el que -sobre todo si tienes un negocio online– creo que vas a poner el foco de atención. ¿Empezamos? Vamos allá.

¿Te has dado cuenta del modo en que se diseña hoy en día la publicidad? ¿Has notado algún cambio, algo que te haya llamado especialmente la atención?

Para que podamos verlo más claro voy a ponerte un par de ejemplos:

A partir de ahora observa bien cualquier anuncio de coches.

Los automóviles hoy en día, además de emitir menos gases contaminantes, hacer un uso más eficiente del combustible y ser más fiables y seguros, viven al ritmo que tú les marcas; te aportan mayor sensación de libertad;  crecen junto a tu familia; son parte de tu evolución como persona.

Potencia, velocidad, dureza o autonomía son atributos que se mencionan, pero en un segundo plano.  Dinamismo, tenacidad, inconformismo y conquista de objetivos se destacan por encima del resto, tomando el control de la situación.

Ya no importa su tamaño; si tiene tres, cinco puertas o tracción a las cuatro ruedas; si su maletero es más o menos grande.

Los nuevos vehículos tienen carácter rebelde y luchador. Se han fabricado para ir muy por encima de lo que pediríamos a cualquier coche; y están ahí, a nuestro lado, para lo bueno y para lo malo.

 

 

Sigo con otro ejemplo práctico para que puedas ir aproximándote a lo que quiero que acabes detectando con mi post: te voy a mencionar ahora la nueva cerveza. Y no digo «nueva» porque haya surgido otra marca en el sector cervecero o un nuevo sabor de esta famosa bebida, no. Lo digo porque ahora la cerveza es otra cosa.

Si hace un tiempo las cerveceras se afanaban por dejar constancia de las sensaciones (olfativas y gustativas) que proporcionaba el hecho de deleitarse con un botellín de esta famosa bebida, hoy buscan atraernos con algo más simple pero mucho más profundo.

Ya no cuenta (tanto) la calidad de sus materias primas, la primorosa elaboración artesanal o el increíble sabor de una malta extraordinaria.

Ahora, gracias a un anuncio de cerveza, se resalta el hecho de reunirse y celebrar cosas; se da valor a algo tan necesario para el hombre como la sociabilidad.

Para el fabricante, una cerveza es el eje sobre el que giran nuestros momentos más memorables, y es un detalle que quiere situar por encima de las cualidades del producto.

Los bares se han convertido en un lugar de camaradería donde, siempre alrededor de una cerveza, volvemos a recordar cuando éramos niños; evocamos nuestro primer concierto; revivimos las sensaciones de nuestro primer beso y buscamos soluciones domésticas a un planeta caótico pero mentalmente comprometido.

Sí, eso lo hemos hecho siempre…

En los bares nos hemos encontrado y nos ha unido el pensamiento de querer arreglar el mundo. En las tertulias de barra nos hemos consolado de nuestras pequeñas y grandes desdichas, porque siempre hay alguien peor que uno…, pero es AHORA cuando la publicidad se ha centrado en esa faceta tan característica e intrínseca a la naturaleza humana.

 

 

Es ahora cuando todo parece tener más sentido, cuando se contagia el buen ánimo y se desprenden las ganas de ayudar al prójimo.

Los publicistas, que son unos señores y señoras listísimos, saben que en los malos tiempos impera un pensamiento común: unirse para hacer del mundo un lugar mejor, algo así como pretender que reine el buen rollo general.

Son conscientes de que el ciudadano de a pie no busca la felicidad, como concepto de plenitud, sino que necesita de pequeñas píldoras de satisfacción, de instantes en los que tomar conciencia de los logros que ha conseguido (a pesar de los tropiezos) y de analizar objetivamente su situación, llegando a la conclusión de que ha alcanzado un estado de bienestar razonable.  Y todo esto lo necesita compartir con el resto.

A lo que quería llegar con estos ejemplos es al hecho de que ahora la publicidad emocional nos invade; no puede negarse y a ella (casi) no podemos escapar.

Pero no solo nos valen los anuncios de automóviles o de cerveza, no. Analiza muchos de los que ves a diario y te darás cuenta de ese cambio. Hay desde entidades bancarias, pasando por cereales para el desayuno, hasta suplementos con magnesio.

Obviamente, no todas las marcas lo han llevado adelante a día de hoy; lo han hecho únicamente aquellas verdaderamente concienciadas con los profundos cambios que estamos viviendo y que estaban demandando una mayor implicación.

Tampoco ha sido un cambio brusco; ha ido desarrollándose paulatinamente y en algunos sectores se ha hecho más evidente que en otros. Es precisamente ese cambio de tendencia tan sutil el que nos impide darnos cuenta de que ha sucedido una evolución a ese nivel, hasta que lo analizamos con ojo crítico.

La publicidad de hoy ha pasado hábilmente a transformar lo trivial en auténtico

La publicidad que (más) funciona es aquella que evita vendernos lo práctico y se inclina por mostrarnos lo bueno.

Las marcas invierten millonadas en mostrarnos, en tan solo 25 segundos, un mensaje que nos convence como siempre pero que nos conmueve y entusiasma como nunca.

Porque nos llega a lo más profundo,  lee nuestros pensamientos y conoce bien lo que nos emociona.

Sabe cómo nos sentimos y quiere hacernos la vida más dichosa a base de pequeños y (a veces) detalles pueriles. Nos cuenta aquello que necesitamos dominar para llegar al convencimiento de que somos felices, o de que vivimos momentos lo suficientemente dichosos como para verle un sentido a nuestra existencia.

Justo cuando nos dibuja una sonrisa y propicia que salgamos de casa con ganas de comernos el día, la superficialidad de la publicidad se desvanece y empieza a cobrar forma en simples gestos que nos devuelven la esperanza en un cambio a mejor.

Las marcas se hacen «de carne y hueso», y tienen cara, nombres y apellidos. No hay nada que haga más humana a una empresa que llenar sus campañas corporativas de personas.

 

Sensibilidad antes que producción pura y dura

 

Y rodean esa estrategia de historias de aquellos que han luchado y trabajado duro por un sueño.

Alejan de nosotros la imagen de fábricas relucientes, pero distantes, y nos acercan a un escenario laboral donde todo lo que se produce, por muy insulso que nos parezca en principio, puede resultarnos más cercano.

 

 

Las empresas nos cuentan sus orígenes, de un modo que nos acercan a los inicios de cualquier proyecto modesto, porque muchos empezaron de la nada. Nos presentan testimonios gráficos en los que vemos cómo eran sus viejas instalaciones y el modo en que han ido creciendo y mejorando para adaptarse a los tiempos.

Ponemos cara a sus fundadores, aunque tengamos que verlos en color sepia. Nos cuentan que llevan ciento y pico de años construyendo un proyecto de personas para personas, y que desde sus inicios siempre se han preocupado por mantener intacto un espíritu de sencillez y familiaridad.

Las marcas, haciendo uso de un marketing inteligente, buscan en sus estrategias publicitarias que el compromiso social se sitúe muy por encima de su objetivo económico

Hay que reconocer que cumplen su objetivo.

A todos los niveles, y para todo tipo de empresas, este cambio ya es imparable. ¿No crees que, de igual modo, tu canal de ventas también debería ajustarse a la nueva tendencia?

Convierte tu blog, tu tienda online y tu web profesional en un entorno donde tu cliente adquiera una percepción de empatía y proximidad

 

Y ahora te toca a ti. Haz que tu proyecto sea un buen lugar en el que quedarse

 

La mayoría de los proyectos en internet con los que trabajo ya dan esa imagen de cercanía y buscan reflejar fielmente una filosofía basada en la experiencia positiva de sus productos.

Es un gustazo acceder a cualquiera de estas páginas web y darse cuenta de que detrás existe un equipo de profesionales motivados e implicados y con una extraordinaria disposición a brindar al potencial cliente justo lo que necesita, flexibilizando sus propuestas para individualizarlas al máximo.

En todo este planteamiento comercial se emplea SIEMPRE  un estilo comunicativo que denota profesionalidad pero que huye de discursos rimbombantes.

Entre varios proyectos del mismo tipo (con idénticos productos, tarifas y condiciones muy similares), sin duda alguna nos atrae más aquel que sabe potenciar el carácter práctico de las cosas (funcionalidad) al tiempo que cuida bien el hecho de ensalzar adecuadamente lo que su cliente busca: características tales como tranquilidad, seguridad o comodidad, sin alejarse del objetivo fundamental de brindar una asistencia ágil, permanente y resolutiva.

 

¿Cómo puedes iniciar tú esa transformación positiva para ti y tus clientes?

 

  • Emplea un estilo comunicativo que enamore pero que resulte, a la vez, creíble y confiable
  • Sé natural y cercano, transparente y honesto en tus planteamientos
  • Exprésate con un lenguaje eficaz y suficientemente persuasivo, capaz de llamar a la acción
  • Sé consecuente con todo aquello que prometes
  • Cambia tu discurso. Se puede decir lo mismo de muy diversas maneras. Emplea un argumento contundente, atrayente e irresistible, dando a tu propuesta un carácter de exclusividad y favoreciendo sus beneficios, sin olvidar nunca cuál es tu producto y el cliente al que te diriges.
  • Da énfasis a tu principal ventaja con respecto a tus competidores.

Si lo tuyo es el soporte permanente, 24 horas al día/365 días, insiste en ese privilegio siempre que puedas. Un servicio así llamará la atención de quien busca ayuda amable, experta y profesional porque ha tenido una mala experiencia previa, pero también atraerá a quien no se ha visto en una situación similar, ya que todo el mundo valora muy positivamente una buena asistencia llegado el momento, y nunca sabes lo importante que es hasta que la necesitas. Lo que haces mejor que nadie es un claro punto a tu favor, no lo olvides.

  • Cuida el escenario visual donde muestras tu propuesta de negocio.

Nos sentimos muy a gusto en un tienda física donde todo está cuidado al detalle (producto, color, distribución del espacio, etc.) y donde el trato es buenísimo; un sitio donde el hilo musical de fondo acompaña el momento sin invadir o confundir nuestros pensamientos. A veces, incluso, el tipo de música se escoge intencionadamente para que nos centremos en el acto de comprar. En esos lugares nos quedamos mucho más tiempo que de costumbre, y a fuerza de mirar y enamorarnos de todo lo que hay allí, al final casi siempre pasamos por caja.  En internet no queda otra que seducir a través de las palabras pero también por la vista, ya que el resto de sentidos dejan aquí de ser actores decisivos.

Utiliza un diseño limpio y sin distracciones; acompaña tus textos con imágenes cautivadoras que creen un reclamo poderoso y tentador
  •  Mezcla hábilmente tus dotes comerciales con mensajes sugerentes y atrayentes
  • Utiliza el poder de las palabras para descubrir necesidades. Habla en primer lugar de ventajas, beneficios y soluciones; deja que «utilidad», «eficacia», «rendimiento», «economía», etc. sean cualidades que acompañen tus primeros razonamientos. Por último, une valor (precio) a rasgos como oportunidad, exclusividad y ocasión para una argumentación perfecta.

 

Espero que estos consejos te sirvan. Si utilizas algunos de ellos no dejes de contármelo; y, por descontado, si empleas algún otro método que te funcione también. Mil gracias por tu participación.

Feliz día. Besos y abrazos.

Hola, soy Carmen y estoy al frente de este blog.

Cambié la comunicación corporativa en una multinacional por el 2.0, más concretamente por el marketing de contenidos y la escritura creativa. Soy freelance desde 2004.

Después de más de diez años escribiendo para otros, en el 2015 decidí crear mi propio espacio para llegar a mucho más público. En él vuelco mi experiencia y conocimientos sobre posicionamiento de marca, estrategias de venta, marketing de contenidos y copywriting.

Hoy he creado un modelo de negocio que me hace feliz y que no cambio por nada.

Me gusta rodearme de personas con inquietudes emprendedoras, de las que aprendo cada día; admiro las mentes creativas; me encanta el pan recién hecho y la tortilla de patatas. Hablo más que escribo 🙂

¡Gracias por leerme!

Uso de cookies

Hola, te informo de que este sitio web utiliza cookies para que tengas una mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de dichos archivos y la política de cookies del sitio. Por favor, pincha el enlace para una mayor información. Si no estás de acuerdo considera cerrar la página. Muchas gracias.

ACEPTAR
error: Lo siento. El contenido está protegido